- Proteja su almohada con una funda desmontable.
- Ventile la almohada cada vez que pueda.
Evitará la propagación de ácaros, parásitos y
bacterias no deseados.
- Evite el lavado lo máximo posible. Cuando
lo haga no la centrifugue: escúrrala lo más
que pueda y seque en posición plana.